Al ir a Viñak no tuve expectativa de comer bien, sino mas bien de escapar de la ciudad, su bulla, su prisa y poco verde. Tras cinco horas no solo llegamos a un escondite natural y acogedor sino que fuimos engreídos con un menú sabroso, con porciones pequeñas, para que se digieran rápido en [...]
Metieron su cuchara